|
Aprendiendo a desprenderme del
dolor que queria adueñarse de mi vida.
Ya has probado todo lo que estaba a tu alcance.
Recurriste a todos los consultorios que tu familia y amigos te recomendaron.
De cada uno saliste con una nueva esperanza: “ésta vez me voy a
sentir bien. Si le hizo bien a mi tía y trató al amigo de mi amigo, cómo
no me va dar resultado a mí”
Con mucho entusiasmo empezás el tratamiento pero pasa el tiempo
y no sentís cambios favorables.
Empezás a pensar “qué me pasa a mí que este tratamiento no me alivia,
qué estaré haciendo mal?”
Tu familia y amigos se impacientan: otra vez te duele! es el tiempo! es la
humedad! va a llover!, qué hiciste para estar con dolor nuevamente!, te
contestan………
Nadie comprende que el dolor se instaló y cada vez tenés menos fuerza para
aguantarlo.
Los amigos llaman cada vez menos.
Tu familia se cansa y sigue con su vida, tratando de no ver lo que té pasa
y te sentís muy sólo / la, pensando que nadie se preocupa por vos.
Cuánto esfuerzo de tu parte para aparentar que todo está bien!
No te des por vencida, PODES dominar el dolor, yo sé qué te pasa, cómo te
duele y lo que estás sufriendo no sólo por el dolor, sino porque el dolor
fue achicando tu vida.
Te podés ayudar, sin pastillas ni tratamiento cruentos, potenciando los
recursos naturales que vos tenés para aliviar y manejar tu dolor y no dejar
que él te maneje.
Te comprendo, yo también he pasado por un dolor crónico.
Vos mereces un trato mejor y volver a la calidad de vida que el dolor te
quitó.
Hasta la próxima,
Por Lic. Ana María Corrao y Evelyn Heinemann - Evelyn
|