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Por
Elvio Baldinelli
- Diario La Nación________________________________________________________
Nuevo
paquete económico: el bloque regional y la crisis argentina
Dificultades en el seno del MERCOSUR
No existe una estrategia frente a la decisión de uno de sus integrantes de
devaluar la moneda
En los últimos años el intercambio entre los miembros del bloque mostró
un crecimiento
Cuando devaluó Brasil surgieron los primeros problemas
Nuevo escenario
El proyecto del MERCOSUR ha resultado exitoso y positivo para los países
que lo integran.
Prueba de ello es que en 1990, un año antes al inicio de la formación del
bloque regional, sólo el 12 por ciento de las exportaciones argentinas tenían
a Brasil como destino, en tanto que en 1998 se llegó al 30 por ciento, para
quedar en 2001 en el 24 por ciento.
En cuanto a Brasil sus ventas hacia la Argentina significaban en la primera
fecha apenas el 2 por ciento de sus exportaciones totales; en 1996 llegaron
al 16 por ciento, y tocaron el 9 por ciento en 2001.
Como se ve, luego de algunos años en que los intercambios entre los países
del MERCOSUR crecieron vigorosamente comenzaron a presentarse problemas,
siendo los más graves los originados por la abrupta pérdida del valor del
real a partir de enero de 1999.
En ese sentido es necesario señalar que cuando un grupo de países resuelve
eliminar los aranceles aduaneros entre sí para alcanzar una unión aduanera
resulta indispensable la adopción de medidas que atiendan los problemas que
puedan derivarse del hecho de que alguno de los miembros devalúe
fuertemente su moneda.
La razón está en que con la nueva paridad cambiaria se dificultarán las
ventas hacia ese mercado y, lo que es más grave, que las exportaciones que
de él provengan lo harán a precios más bajos.
Circunstancias como éstas fueron previstas en el Tratado de Roma cuando en
1957, fue iniciado el mercado común europeo. Allí se estipuló que si la
moneda de uno de los países miembros se devaluaba con una intensidad que
pudiera dañar las actividades productivas de los demás, éstos podían
tomar medidas para evitarlo.
Sin recaudos
Pero en el tratado que dio lugar al MERCOSUR no existe previsión alguna a
este respecto, hecho que se sufrió debido a la devaluación de Brasil. Además,
el gobierno de ese país se negó terminantemente a que los otros tres
socios tomaran medidas para protegerse.
La opinión predominante en aquel país fue que era la Argentina la que, a
fin de atender el problema, debía devaluar el peso.
Varios y poderosos motivos llevaron a que se demorara la aceptación de este
consejo: los déficit de presupuesto del Estado, la necesidad de preservar
la estabilidad de los precios internos y de evitar graves problemas
financieros a quienes estuvieran endeudados en monedas extranjeras
(consumidores, empresas y el propio Estado).
Si bien el gobierno de Brasil les negó a sus socios el derecho de proteger
sus producciones, tanto Paraguay como Uruguay lo hicieron sin atender que
violaban el tratado.
La Argentina no los imitó en razón de que lo impide la imprudente norma
constitucional que establece (artículo 75, inciso 22) que los tratados
internacionales firmados por el país tienen una jerarquía mayor que las
leyes de LA NACION.
Pero finalmente el gobierno argentino devaluó el 6 de enero último,
estableciendo la cotización de 1,40 peso por dólar en vez de un peso, como
había sido hasta ese momento, con lo cual la pérdida de valor alcanzó el
29 por ciento.
El 3 de febrero las autoridades resolvieron dejar flotar la cotización del
peso frente a las demás monedas, lo que trajo como consecuencia que a
partir del 4 de abril último el peso se cotizara a 2,75 por dólar, lo que
representa una pérdida del 64 por ciento respecto de su valor a comienzos
de año.
Mientras tanto, en el MERCOSUR se sigue ignorando que en un pretendido
mercado común deben fijarse previsiones para el caso en que la moneda de
uno de sus miembros se devalúe en demasía.
Impacto en Uruguay
La primera consecuencia ha sido que el ministro de Economía y Finanzas de
Uruguay, Alberto Bensión, a principios de marzo de este año, anunció que
en su país se estaban ajustando los detalles de los decretos a través de
los cuales se aplicarán aranceles a la importación contra productos
originarios de la Argentina.
El motivo-agregó- está en que esos bienes están ingresando en su país a
precios bajos debido a la reciente devaluación y calificó esta política
que su país adoptaba como de "defensa comercial".
En verdad no le faltan razones a Uruguay para protegerse de una devaluación
argentina a todas vistas groseramente excesiva, pero lo hace violando el
tratado que dio lugar al MERCOSUR.
Esta circunstancia se debe, una vez más, a una poco razonable oposición
del gobierno de Brasil a la adopción de medidas acordadas para atender
casos como estos, aceptando considerar esquemas como los que han sido
propuestos tantas veces en los últimos años.
Falsos temores
No hay duda de que con la devaluación del peso les será más difícil
a otros países continuar vendiéndole a la Argentina, ya que la nueva
paridad equivale a la aplicación sobre las importaciones de aranceles
aduaneros adicionales superiores al 60 por ciento.
Sin embargo, los temores de que los productos argentinos ahora vayan a
invadir a bajo precio los mercados de los países del MERCOSUR parecen
exagerados.
La principal razón se basa en que frente a la total falta de crédito,
tanto local como en el exterior, que afecta a las empresas argentinas, les
resultará, por ahora, difícil desarrollar mayores ventas al exterior.
En cuanto al futuro, sería muy aventurado arriesgar pronósticos debido a
que existen demasiadas variables económicas y políticas sin develar, por
lo que no hay más remedio que esperar a que pasen unos meses hasta que el
panorama se aclare.
Por
Elvio Baldinelli -
Diario La Nación16-04-2002
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