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_____Por
Leandro
Uría________________________________________
Profesionales con
dosis de creatividad
Suman servicios para bajar
costos de importadores y exportadores frente a los cambios normativos
Además, garantizan el
resguardo de la renta fiscal
Según el
presidente del Centro de Despachantes de Aduana, Héctor Fleire, ahora es
necesario jerarquizar la actividad
Ser despachante de aduana
no es tarea
fácil en la Argentina. Requiere una capacidad casi ilimitada de adaptación
a las cambios normativos de un negocio tan dinámico como el comercio
exterior, y también de una dosis extra de paciencia y de creatividad para
enfrentar la baja de la actividad económica que experimenta el país y
afecta a la mayoría de las profesiones por igual.
Sin embargo,
estos profesionales podrán celebrar su día, pasado mañana, con la certeza
de que están ingresando en el siglo XXI totalmente consolidados en su carácter
de profesionales al servicio del comercio exterior argentino.
Pero, para
llegar a este presente, los despachantes debieron asimilar previamente el
gran cambio que experimentaron los procedimientos aduaneros con la
introducción del Sistema Informático María (SIM) en todo el país a
partir de 1996, y también salir airosos de algunos intentos oficiales de
desregular totalmente su actividad que tuvieron lugar en el último lustro,
pero finalmente no llegaron a afectar su protagonismo.
Paralelamente,
fueron incorporando nuevos servicios a su oferta con el propósito de dar
respuesta a las demandas de menores costos y menos interlocutores que exigen
importadores y exportadores.
"Desde que
empezaron a sentirse en el país los efectos de la globalización, el
despachante dejó de ser un simple operador de documentación -enfatizó a
La Nacion el titular del Centro de Despachantes de Aduana (CDA), Héctor
Fleire-. Está en condiciones de actuar como agente de compras y dar
servicios de contratación de fletes aéreos, de movimiento de cargas
generales y de transporte de mercadería a zona franca o a depósitos."
-En este
contexto de mercado, ¿cuál es la ventaja comparativa del despachante
respecto de otros operadores que ofrecen servicios similares?
-Nosotros somos
auxiliares del servicio aduanero y tenemos que garantizar el resguardo de la
renta fiscal. Actuando como representantes de los importadores y
exportadores, somos responsables de que se paguen los tributos que realmente
corresponden.
-Pese a esta
característica, en los últimos años los despachantes enfrentaron varios
intentos de desregular la actividad. ¿Qué efectos concretos tuvieron?
-Los efectos no
nos preocupan en demasía. Sí nos inquieta que no se exijan requisitos
similares. Para ser despachante de aduana tengo que tener un título
secundario, no tener antecedentes judiciales o penales, dar un examen de
capacitación, y presentar una garantía que avala mis operaciones. Entonces
es un contrasentido que haya personas que puedan llegar a actuar como
despachantes sin cumplir con estas condiciones.
Además, la
supervisión directa de la Aduana sobre los despachantes le permite
controlar las operaciones en forma más efectiva. Es más sencillo controlar
a 2500 despachantes que a 40.000 empresas diferentes...
-De todos
modos, el Congreso dictó una ley de reforma tributaria que abre la puerta a
la desregulación.
-Es un absurdo
que, existiendo un Código Aduanero, se lo modifique con una ley tributaria.
Cualquier cambio al respecto se tendría que hacer dentro del mismo Código
Aduanero. Esa modificación se produjo en 1998, pero no tuvo ningún efecto
concreto. El despachante sigue actuando sin problemas.
-¿Cómo es
la relación actual del CDA con la Aduana?
-Estamos
funcionando bien en conjunto. Seguimos participando en forma activa en el
Consejo Consultivo Aduanero y en un comité de simplificación, en el cual
damos a conocer nuestras opiniones para lograr una mayor efectividad y
menores costos en la tramitación. Estamos trabajando para que todas las prácticas
sean transparentes.
Ahora apuntamos
a actuar como una entidad certificante para la utilización de la firma
digital en los trámites aduaneros, lo que permitirá avanzar en un concepto
de aduana sin papeles.
-Para lograr
una modernización definitiva de los procedimientos, también habría que
reformar el Código Aduanero. Esto se discute hace años en el Congreso,
pero aún no se obtuvo un proyecto consensuado.
-Dentro de la
reforma del Código Aduanero, debemos tomar la determinación de jerarquizar
la profesión. Nos interesa que las obligaciones vayan acompañadas por una
serie de derechos. Si jerarquizamos la profesión, vamos a tener cada vez
mejores profesionales.
Estar al día
Los
despachantes de aduana deben actualizarse constantemente y conocer en
detalle las eventuales modificaciones en las normas que regulan el ingreso y
egreso de las mercaderías. Por eso, el Centro de Despachantes de Aduana
(CDA) desarrolla cursos de operación del Sistema Informático María (SIM),
de clasificación arancelaria, de valoración y de normas de certificado de
origen. La entidad está impulsando también la creación de una carrera
universitaria para formar a los futuros profesionales.
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