| ____Por
Eduardo Olender_____________________________________________________ Plan de negocios, una carta de presentación Es
indispensable para mostrar la empresa en el exterior Describe
con claridad el objetivo comercial Ayuda al empresario Pyme a conocer sus
debilidades y fortalezas Pocas empresas lo utilizan en la Argentina El
ejercicio de autocrítica en una empresa es inevitable si el empresario se
quiere apartar de las largas crisis como las que estamos viviendo hoy. Es
evidente, entonces, que además de esperar mejoras estructurales aquí y en
el mundo, si el empresario pyme quiere progresar y sobrevivir, debe
insertarse en el mundo globalizado y amenazante pero pleno de oportunidades
para las buenas empresas argentinas. El
comercio exterior puede ser una fuente más estable, más previsible y más
generosa de oportunidades de negocios que el mercado interno. Si uno observa
con detenimiento puede observar que América del Sur encierra oportunidades
tres veces más grandes que la economía local y que Africa o Medio Oriente,
cerca del doble. En tanto que los gigantes del Norte, América y Europa,
cerca de 30 veces más. Cada uno de esos mercados es una oportunidad
concreta para el empresario pyme. Falta
un replanteo Entre
los inconvenientes internos de las pyme existen dos que obran como límites
relevantes para la inserción en el comercio de exportación: la falta de
planificación y la falta de financiación. A pesar de ser diferentes, están
muy interrelacionadas entre sí y no resulta fácil superarlas sin algún
grado de planificación mínimamente estructurada. La
forma más simple de planificación es la elaboración de un plan de
negocios. Una de sus mayores ventajas es que le permite al empresario
entender y mejorar su negocio, replantearlo, descubrir sus puntos débiles e
identificar sus fortalezas. No
es una carpeta con datos históricos sino una herramienta de trabajo que
explica con claridad cuál es su negocio, un elemento convincente de venta
de su empresa. Sin
embargo, debido a la gran diferencia cultural que existe entre la tradición
local de conducción (es intuitiva y puntual) y lo que se requiere hoy en el
mundo (una acción planificada y profesional), es muy poco utilizada por las
empresas pequeñas. En
este sentido, los jóvenes emprendedores de las punto com superaron esta
brecha porque sabían que no podían siquiera solicitar una entrevista con
un potencial inversor sin llevar un documento convincente, preciso,
detallado y completo. La
gran noticia de hoy es que, a pesar de nuestra larga recesión, hay
inversiones en marcha y otras en busca de buenas empresas pequeñas que
quieran exportar. Está claro que si una empresa argentina quiere
posicionarse en el mundo, no basta con que lo pida o muestre un buen
producto: debe preparar un excelente plan de negocios. El autor es consultor y director de la Cámara Argentina de Comercio. LA
NACIÓN – COMERCIO EXTERIOR – 26-06-2001
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